ARGUMENTOS REALES
No es el único caso, ni muchísimo menos. Los casos se multiplican a lo largo de la historia, con más o menos éxito; alcanzando gran repercusión unos, casi desapercibido otros. Pero lo cierto es que existen.
Como nos cuesta poco trabajo, y al fin y al cabo de eso se trata, pasemos un rato repasando alguno de estos casos:
- Pickman, el extraordinario pintor maldito de Boston desaparecido en aún más extraordinarias circunstancias. Causaron en su época gran revuelo y honda turbación sus aberrantes obras, las pocas que pudieron verse. Muchas eran las personas que admiraban profundamente su arte; pensaban que no sólo eran fruto de un extraordinario talento, sino que iba mucho más allá de la simple percepción de lo natural. Realmente pocos, muy pocos entonces podían suponer cuan cerca de la realidad estaba su suposición. El arte de Pickman, como después contó Thurber, traspasaba las fronteras de la realidad, reclamando el uso (¿o tal vez fuera abuso?) de entes sobrenaturales para los que ni tan siquiera la simple observación nos está permitida.
- Uno de mis favoritos y, tal vez, de los menos tomados en consideración: Arne Saknussem. La tradición humanista-científica lo considera uno de tantos iluminados alquimistas del siglo XVI, afín a lo que se ha dado en llamar “magia natural”. Pero dejando de lado los estereotipos, lo cierto es que nos encontramos ante una figura fascinante del pensamiento de su época. Se ha apuntado en numerosas ocasiones la ingente obra escrita que dejó (según algunas informaciones se encuentra custodiada entre la documentación legada por Felipe II), destacando principalmente las informaciones acerca del medio natural que le rodeaba: exploración de grutas y cavernas, estudios gemológicos y petrológicos, sistematización de características geológicas,... Resulta indudable la influencia que Saknussem (¿o no es su nombre real, como sugieren ciertos eruditos?) ejerció en futuros trabajos; de obligada mención resulta ser Steno, quien un siglo más tarde enunciaría las bases del principio de superposición de los estratos. Pero si por algo pasará a la historia Saknussem es sin lugar a dudas, por el documento que de su autoría encontró el Prof. Lidenbrock, con las pistas para poder alcanzar el centro del globo terráqueo, entrando por el Sneffels y saliendo, de forma un tanto precipitada por el Stromboli. A nadie se le debe escapar que no sería esa la salida utilizada por Saknussem en su primitivo viaje al centro de la Tierra, y que por tanto, los exploradores encabezados por Lidenbrock en 1863 interpretaron erróneamente parte de la información encontrada.
- Otro caso curioso, aunque con ciertos matices que lo alejan de los dos anteriores y del que da base a este comentario. Se trata del extraño caso de Marie Rogêt, la bella perfumista de la galería del Palais Royal, cuyo cadáver fue encontrado en las aguas del Sena cuatro días después de haber desaparecido, el 22 de junio de 18… La brutal violencia que su cuerpo exhibía (síntomas de estrangulamiento, golpes, sangre coagulada en el rostro,…), fue motivo de macabros comentarios en los periódicos del momento, públicas discusiones y escasamente rigurosas hipótesis. La resolución del caso llevada a cabo por el chevalier C. Auguste Dupin contribuyó a afianzar su fama como una de las mentes analíticas y deductivas más poderosas del momento, llevando al mismo tiempo el campo de la investigación criminal a las más altas cotas científicas.
Estos tres casos nos sirven para argumentar el asunto que nos ocupa ahora. Se trata de la pérdida de identidad propia de sucesos reales que sucede cuando estos son tomados como una simple ficción, por el hecho de quedar escritos y publicados bajo el nombre de un autor. En efecto, estos casos recogidos y convenientemente novelados por H. P. Lovecraft, Jules Verne y E. A. Poe (éste con peculiaridades, como ya hemos adelantado) respectivamente, han pasado a la posteridad como meras ficciones. No lo son.
Los casos de Pickman, Saknussem y Marie Rogêt fueron reales, recogidos en su momento, pero después injustamente considerados como personajes de escritores faltos de imaginación que tuvieron que utilizar la realidad para aportar novedad a sus obras literarias.
Y como ya se ha dicho, ahora sí, el mismo caso se vuelve a repitir. Se trata ahora de Kristian Bala, un escritor polaco que publicó en 2004 la novela “Cólera” (“Amoku”, en el original). Trataba ésta del brutal asesinato del amante de la mujer del protagonista de la novela a manos de este mismo. La particularidad de este caso, no sólo está en que se trata de un caso real, sino que además, el escritor, Kristian Bala es quien resulta ser el asesino del amante de su mujer sucedido en el año 2000. Difícilmente el argumento de la novela podría contener más detalles, que sin duda habrán servido de enorme utilidad a la policía en las investigaciones llevadas a cabo
Cabe preguntarse si conseguirá K. Bala la notoriedad lograda por otros, tales como los que se han indicado aquí, tras utilizar lo que realmente fue un caso real como argumento de una novela, y lograr finalmente que sea tomado como una ficción. De momento, deberá esperar veinticinco años en la cárcel para ver si lo consigue.

